Del 16 al 18 de diciembre, el Ayuntamiento de Karlsruhe deliberó sobre el doble presupuesto para 2026 y 2027, centrándose no sólo en las partidas presupuestarias ordinarias, sino también en amplias medidas para salvaguardar el presupuesto. En total, los concejales tuvieron que debatir y votar nada menos que 369 puntos del orden del día.
Las deliberaciones sobre el presupuesto concluirán formalmente en una nueva reunión del consejo municipal el 22 de diciembre. La votación final sobre todo el paquete presupuestario se celebrará en esta reunión. Sin embargo, a pesar de las intensas y a veces largas negociaciones, una pregunta clave sigue sin respuesta: ¿Cómo conseguirá la ciudad realizar el ahorro restante de unos seis millones de euros?
Las deliberaciones se caracterizaron por una fuerte concentración de los distintos grupos parlamentarios en sus respectivas prioridades políticas. Mientras se defendía enérgicamente la protección de determinados proyectos, instituciones o programas de financiación, la crisis financiera estructural de la ciudad permanecía a menudo en un segundo plano. Aunque se invocaba regularmente la emergencia presupuestaria, estas admoniciones no solían traducirse en propuestas de ahorro concretas y viables. En su lugar, predominaron los debates selectivos sobre los recortes, pero sólo ocasionalmente se percibía la voluntad de cambiar de rumbo a largo plazo.
La presión para actuar es enorme. Antes de la próxima reunión decisiva del consejo municipal, el lunes, la administración municipal debe identificar ahorros por un total de seis millones de euros que no pudieron acordarse en las negociaciones presupuestarias e incorporarlos al proyecto de presupuesto. Si esto no se consigue, se avecina un escenario con consecuencias de gran alcance: si el presupuesto adoptado por el consejo municipal no es aprobado por el consejo regional, Karlsruhe podría quedar bajo la llamada supervisión presupuestaria. En este caso, el consejo regional asumiría una influencia significativa sobre las finanzas de la ciudad. Las consecuencias para los «servicios voluntarios» de la ciudad serían especialmente graves. A diferencia de las tareas obligatorias -por ejemplo, en el ámbito de los servicios de interés general o la administración-, estos gastos suelen estar a disposición de la ciudad en caso de supervisión presupuestaria. Entre otras cosas, se verían afectadas las subvenciones a equipamientos sociales, instituciones culturales, asociaciones y numerosos programas de financiación y subvenciones que configuran de forma significativa la vida pública y social de FÜR Karlsruhe.
Con este telón de fondo, aumenta la presión sobre la administración y el consejo municipal para que encuentren compromisos viables en los próximos días. Por tanto, la decisión presupuestaria no sólo marcará el rumbo financiero, sino que también será una prueba política: mostrará hasta qué punto el consejo municipal está dispuesto a asumir la responsabilidad de la estabilidad financiera a largo plazo de la ciudad, más allá de las prioridades políticas partidistas.
