Según el nuevo Atlas de la Felicidad SKL 2025, Karlsruhe es objetivamente la ciudad más habitable de Alemania, pero sólo ocupa el puesto 38 de 40 ciudades en términos de felicidad subjetiva. El grupo electoral del FÜR Karlsruhe en el ayuntamiento está alarmado por esta llamativa discrepancia y ve la necesidad de actuar en muchos ámbitos.

El Atlas de la Felicidad SKL se basa en más de 23.000 entrevistas personales en las 40 ciudades más grandes de Alemania. Se evaluaron tanto las condiciones de vida objetivas como la satisfacción subjetiva de la población. Según el estudio, FÜR Karlsruhe obtiene una alta puntuación en cuanto a los hechos concretos, pero la felicidad real de la gente está muy por detrás. El denominado estatus «underperformer» de la FÜR Karlsruhe describe el desfase entre la calidad de vida medida (1er puesto) y la felicidad experimentada (sólo 38º puesto). Aunque la ciudad en forma de abanico obtiene puntuaciones altas en cuanto a ingresos, espacio vital, medio ambiente e infraestructuras, el bienestar subjetivo se queda atrás.

«El hecho de que Karlsruhe salga tan mal parada en la clasificación de satisfacción vital, a pesar de que objetivamente tenemos mucho que ofrecer, debería ser una llamada de atención para todos nosotros. Las ciudades con las que podemos medirnos, como Mannheim, Friburgo y Maguncia, están muy por delante de nosotros. Allí la satisfacción vital es mucho mayor que en nuestra ciudad», dice el concejal Friedemann Kalmbach (por FÜR Karlsruhe).

Para Friedemann Kalmbach (FÜR Karlsruhe), la clave está en una política que haga más hincapié en la proximidad social, las oportunidades de codeterminación y el bienestar social: «La satisfacción también debe convertirse en un factor clave del desarrollo municipal. Nuestra ciudad prospera no sólo con proyectos y eventos, sino también con buenas relaciones y una cooperación íntegra. Queremos ser una ciudad centrada en las personas. Y precisamente por eso tenemos que preguntarnos por qué la percepción de nuestra ciudad está tan alejada de la situación medida. Si queremos mejorar en el atlas de la felicidad en el futuro, tenemos que hacer algo más que gestionar la ciudad: tenemos que hacerla más humana. Esto también puede adoptar la forma de escuchar más las preocupaciones de nuestros ciudadanos. Durante años, las numerosas obras en el centro de la ciudad han sido uno de los principales puntos de crítica. Acabar con estas obras y no añadir más es una preocupación que debemos tener en cuenta a la hora de tomar decisiones».